La Unidad de Víctimas anunció que para reparar colectivamente a los afectados por de la violencia sexual en Charalá, Santander, producto de la relación de la rectora del colegio y los paramilitares, quien le entregaba las niñas de la institución a los comandantes del bloque Central Bolívar para que fueran violadas, se debe mejorar la estructura de la escuela y el centro de salud.

Las víctimas señalaron que el colegio Nuestra Señora del Rosario bajo la gestión de Lucila Inés Gutiérrez no funcionó como un centro educativo sino como un comando paramilitar. Así también fue el caso del hospital del corregimiento de Riachuelo.

Tanto la justicia como autoridades administrativas han determinado que en Riachuelo la barbarie del conflicto armado, que tiene en la cárcel a la ex rectora del colegio y a su esposo el ex concejal Luis Moreno por nexos con los paras, debe ser reparada de forma colectiva porque prácticamente todos sus habitantes padecieron las consecuencias de la guerra.

En los próximos tres años, la alcaldía de Charalá deberá ejecutar el proyecto de reparación colectiva en el corregimiento de Riachuelo. Mejorar las condiciones de infraestructura del colegio y el centro de salud.