Según un estudio publicado por la revista Science, el año pasado se registró en Nueva York un aumento del 2 % en las muertes por sobredosis no intencionadas.

En total se registraron 1487 fallecimientos en 2017 en la gran manzana, es decir, 62 muertes más que en 2016, y por primera vez la sustancia más detectada fue el Fentanilo, un opioide sintético que desplazó a la heroína y a la cocaína y que es hasta 100 veces más fuerte que la morfina.

La población más golpeada ha sido la afroamericana, es la primera vez en diez años que sus índices de sobredosis son mayores a los de la población blanca.

Según expertos, la tasa de mortalidad por esta causa seguirá en la misma trayectoria histórica de crecimiento en los próximos años.