Desde que denunció los golpes que recibió de un defensor de la Defensoría del Pueblo, una ciudadana ha visto su nombre en expedientes judiciales, pero no como víctima sino como victimaria, porque él, que está a punto de privarla a ella y a su hija del techo que han tenido, ha conseguido que su caso duerma y que las denuncias infundadas de él tengan eco en la Fiscalía y los juzgados.

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