La tarjeta de residente legal en Estados Unidos, la Green Card, es el sueño de millones de inmigrantes. Hoy una joven colombiana de 22 años, denunció ante el mundo que fue extorsionada sexualmente por un agente de Inmigración, a cambio del visto bueno para su Green Card.

La niñera colombiana grabó en su celular la extorsión del oficial de inmigración, que, dicho sea de paso, es también un inmigrante que obtuvo su Green Card hace 17 años.

“Ser amigos, yo quiero sexo una o 2 veces, eso es todo, usted obtiene su “green card” y no tiene que volverme nunca más” Así comienza el dialogo entre un miembro de los servicios de inmigración de los Estados Unidos y una mujer colombiana de 22 años de edad, publicado por el diario “The New York Times”, y titulado “Un agente, una tarjeta verde y una exigencia de sexo”. Que cuenta la historia del chantaje al que el oficial de migración pretendía someter a la joven colombiana. “sólo será un par de veces, yo también necesito amor” Sucede en Nueva York, después de que ella, una caleña de 22 años de edad, enviara los papeles de solicitud para obtener su “green card” la tarjeta de ciudadanía. Este hombre, Isaac Baichu, le propone a la mujer que conseguirle su permiso a cambio de sexo. “yo hago lo que tengo que hacer y usted hace lo que tiene que hacer”  Mientras tanto la mujer esta grabando la conversación sin que el agente, un inmigrante de la Guyana lo sepa, pero la mayor sorpresa, es que antes de terminar la conversación, el hombre la pide a ella practicar sexo oral.     “Si. Bueno, yo quiero ahora para saber que usted es seria.     Qué quiere? Hágamelo ahora Ahora? no, En la calle No, no, no, ahora no, yo no puedo, no tengo tiempo” La grabación completa dura 16 minutos, y muestra el descaro con el que el agente negocia el sexo por la tarjeta, todo en un parqueadero de un restaurante en Queens, el barrio latino y de colombianos en Nueva York. El agente de inmigración fue arrestado después de que la joven entregara la grabación a su abogado, y se supo que desde que vio las fotos de la muchacha pidió su teléfono, para chantajearla, también que no era él quien autorizaba los permisos si no su supervisor, que ella ya estaba casada y lo único que quería era legalizar sus situación para poder venir a Colombia a visitar la tumba de un hermano muerto, y regresar a los Estados Unidos.