Adalia Azucena Figueredo Cagueño aceptó cargos por fraude procesal, enriquecimiento ilícito, estafa agravada y favor a terceros en audiencia celebrada ante un juez de garantías de Bogotá por el caso de su esposo desaparecido presuntamente en la Masacre de Mapiripán ocurrida en julio de 1.997.

La falsa víctima fue descubierta luego que el Cuerpo Técnico de Investigación -CTI- de la Fiscalía revelara que Wilson Molina, esposo de Azucena, no estaba muerto, que vive y residía en la ciudad de Villavicencio, Meta.

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Por la supuesta desaparición de su esposo, Adalia Azucena mintió para recibir beneficios económicos y reclamó al Estado una indemnización de $1.150 millones.

Por hechos similares que rodean la investigación por la Masacre de Mapiripán, han sido condenadas siete personas que igualmente aceptaron cargos.