Otro drama viven los habitantes de Providencia y es la falta de gasolina. Este combustible se ha convertido esencial en la isla.

Conseguir gasolina en la pequeña isla se ha convertido en un dolor de cabeza.

Desde muy temprano los isleños deben llegar a la única estación de servicio donde se provee el líquido.

Los servicios públicos funcionan, pero de manera intermitente, por lo que para cocinar las ayudas que llegan de otras ciudades es indispensable la gasolina.

La espera se hace eterna y lo que brinda el gobierno no les alcanza a estas personas.

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Las lanchas donde se movilizaban muchos de estos raizales, las motos que eran usadas en la isla y los pocos vehículos que quedaron en buen estado se han quedado sin combustible para su funcionamiento.