La noticia sobre la explosión ocurrida en la ruta que seguía el “ARA San Juan” entre Ushuaia y Mar del Plata tres horas después de su último reporte a la base, llenó de desconsuelo a los familiares, muchos de los cuales dan por muerta a toda la tripulación.

Otros siguen esperanzados en un milagro y aguardan noticias en la base naval de Mar del Plata, convertida en un altar para los 44 marinos en cuyo frente hay rezos colectivos, mensajes y banderas.

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“No nos quedó santo por rezar ni a nadie por pedir. No sé si hay un destino marcado para cada uno. Hay gente que no cree en eso, no volvieron y no van a volver nunca más”, ha declarado a la prensa entre lágrimas Jessica Gopar, esposa del cabo principal Fernando Gabriel Santilli. 

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“Yo me siento engañada, ¡cómo van a saberlo recién ahora! son unos perversos y nos manipularon”, dijo enfurecida Itatí Leguizamón, abogada y esposa de German Suarez, sonarista del San Juan, al salir de la base naval en Mar del Plata, 400 km al sur de Buenos Aires. 

Información de AFP.