Otro de los secuestradores del niño Joel Pinto decidió confesar y delató a varios de sus cómplices. Las autoridades investigan si la empleada doméstica que cuidaba al bebé está involucrada en el plagio. La hipótesis de las autoridades consiste en que se juntaron la ambición de un tío del niño, con la experiencia criminal de una banda de secuestradores y que, posiblemente, la niñera fue cómplice del plagio.

Dos nuevas personas serian vinculadas al proceso judicial que se sigue por el secuestro del niño Joel Pinto, en el norte de Bogotá.

Se trata de la empleada que estaba al cuidado del niño en el momento del secuestro y a un tío materno del pequeño, que según las autoridades serian las personas que idearon el plagio y se habrían encargado de conseguir a los secuestradores, según relataron dos de los cuatro capturados en una casa de Bosa al sur de bogotá.

El rápido operativo de rescate del infante se logró gracias a que uno de los delincuentes contactados prefirió no hacer parte del grupo criminal y a su vez, guardando su anonimato le dio a la policía el número celular del secuestrador que se debería encargar de llamar a pedir el rescate.

Con esta pista el grupo Gaula de la policía y la policía metropolitana de Bogotá montaron un operativo de rastreo y seguimiento del número celular, luego que desde ese aparato los delincuentes llamaran a la fábrica donde la mamá del menor trabaja para un ciudadano chino.

Otro de los elementos que llevaron a la captura de la banda  y a la posible vinculación de las otras dos personas tiene que ver con que los delincuentes llamaron directamente a la fabrica y pidieron el rescate en una suma de dólares poco usual y no en una cifra cerrada.

Los otros niños que estaban en la casa donde se mantenía a Joel quedaron bajo la protección del Instituto De Bienestar Familiar, luego de comprobarse que la casa funcionaba a manera de jardín infantil para cuidar los niños de personas comprometidas con bandas delincuenciales, algunos de cuyos integrantes se encuentran privados de la libertad en cárceles de Bogotá.