Esta es la casa de Franklin Aisalia en un barrio de clase media baja de Quito. el era un cerrajero y soldador de 38 años, que siempre había vivido con su madre y con su padre, un chofer asalariado que asegura que a su hijo jamás le interesó la política.

“Ni por la política ecuatoriana, no, no le interesaba”

 Lo mismo dice Luis Singo, su amigo y compañero de trabajo durante los últimos ocho años, quien nunca lo oyó hablar de política. 

“Nada más conversábamos solo de fútbol, de ahí de ideologías y eso, no.”

Familiares y amigos, dicen que Franklin jamás salió de Ecuador y que lo único que hacia era trabajar. 

“Tanto que yo me iba a las 6:30 y el se quedaba acabando alguna obra y llegaba a las 8:30”

Su padre, descarta que estuviera haciendo algún trabajo de soldadura en el campamento de Reyes, porque nada de lo que sabía era útil en la selva.

 “En qué podía servirles. No tengo idea, lo que hace es ventanas, puertas, pasamanos” 

Su compañero de trabajo asegura que el 21 de febrero, salió del taller con un equipo de soldadura

  “Salió con una soldita que tenía, con una cafecita, como medio habanita y me pidió una instalación y le dije que ya no la tengo, que la tenía en mi casa” 

Sus padres están seguros que Franklin es el mismo hombre que fue muerto y traído a Colombia, al lado de Raúl Reyes.

  “Un padre, una madre, ya no se equivocan de sus hijos. Y ahora con las imágenes que salieron no hay duda. 

Pero no saben que podía estar haciendo en el campamento de las FARC.

  Es lo que más nos mata. La desesperación, saber qué pasó. Por qué estaba al lado del cadáver de este señor Reyes. 

Tampoco se explican un detalle fundamental.  El cadáver de quienes ellos creen es su hijo, estaba vestido con un pantalón camuflado como lo muestran estas imágenes tomadas durante la operación.

“No lo he visto yo con pantalón camuflado. En las imágenes, más vale una imagen que yo le vi, fue con camiseta negra”

Lo de la camiseta negra es cierto. Lo del pantalón camuflado, también.