Quince años después de que un grupo paramilitar tomara su pueblo y montara un show de vallenato para torturar y matar a sus pobladores, las víctimas sobrevivientes pudieron regresar a su tierra. Los sobrevivientes son 50 familias a las que un juez les adjudicó la propiedad de la tierra en que vivían y cultivaban, que ahora están dispuestas a regresar a pesar de la nueva violencia.