Los violinistas de la Filarmónica de Bogotá hicieron fila frente a un barranquillero residenciado en Nueva York, que está de visita en Colombia. Querían prestarle sus violines.

Y o querían hacer porque se trata de uno de los hombres con las manos y los oídos más prestigiosos del mundo, lo que se conoce como un Luthier.

Para el maestro Carlos Arcieri, la múscia además de oirse se fabrica.

Es un luthier colombiano de prestigio internacional que durante esta semana estuvo en el país atendiendo personalemtne todos los violines de la Orquesta Filarmonica de Bogotá.

Y es que para ellos, los violinistas, reaulta todo un honor la consulta,

Pues dejarle un instrumento a alguien que vive en Nueva york, y que lleva 47 años haciendo violines que puede n llegar a costar hasta 50 mil dólares, además de ser una garantiia

Es la prueba de que lo suyo es más que un trabajo en un arte.

Por eso le han llegado a confiar verdaderas joyas en el mundo de los violines.

Y él le ha dedicado toda su vida a ese instrumento que disfruta  arreglando, puliendo y afinado, pero que paradoficamente…

“yo no toco el violín