Las autoridades de Nuevo México informaron que la autopsia practicada a Felipe Gómez, el niño guatemalteco de 8 años que murió bajo custodia de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, dio positivo para influenza; sin embargo, el grupo de médicos asegura que se necesitan más pruebas para de determinar la causa precisa de su muerte.

El pequeño, que murió faltando 10 minutos para la medianoche en Navidad, había sido detenido con su padre el 18 de diciembre, tras cruzar irregularmente la frontera con México.

Su muerte, junto con la de Jakelin Caal, otra menor guatemalteca de 7 años que también murió bajo en manos de autoridades estadounidenses, está bajo investigación.