El pasado 21 de junio fue capturado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, Carlos Arturo Velandia alias “Felipe Torres”, exmiembro del Comando Central del ELN procesado porque siendo uno de los jefes de esa agrupación, ésta secuestró a 70 personas en la vía Cali – Buenaventura en septiembre de 2.000. Torres ya había sido capturado en 1994 y condenado a 10 años de cárcel que ya pagó.

El exguerrillero fue llevado a la cárcel de alta seguridad de Cómbita, Boyacá. Al día siguiente y ante la imposibilidad aparente de esa prisión de mantenerlo allí, la jueza de Cali que ordenó su detención, le solicitó al director del reclusorio, mantenerlo en ese lugar por su nivel de peligrosidad.

Días después Torres fue trasladado a las antiguas instalaciones del DAS, hoy centro de audiencias y penitenciario de la Fiscalía. Allí permaneció hasta el viernes 22 de julio, cuando fue trasladado, por órdenes del director del Inpec a una de las casas fiscales de la Picota asignadas para los funcionarios del Estado o congresistas condenados o detenidos. Cuando Torres llegó a la celda 4 de las casas fiscales, los guardianes que lo recibieron, dejaron por escrito, en el sitio de “observaciones”, que esas celdas no eran indicadas para recluir a un exguerrillero de sus características.

En el acta también se dice que su sola presencia es peligrosa.

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Paralelamente y tal vez sin conocimiento de los miembros del Inpec, ni mucho menos de los guardianes de las casas fiscales, el gobierno nacional a través del ministro de Justicia Jorge Eduardo Londoño, revivió las facultades presidenciales para solicitarles a los jueces la suspensión de las detenciones de guerrilleros o exguerrilleros que puedan ayudar a conseguir la paz.

Esto ocurrió el 19 de julio, hace apenas 4 días. Allí también se indica que este beneficio cobijará a quienes sean nombrados gestores de paz.

El decreto 1175 de esa fecha, lleva la firma del ministro Londoño. Por lo que se supone que el traslado de Felipe Torres de una cárcel de máxima seguridad a una casa fiscal en Bogotá, no es coincidencia sino la antesala a que éste sea nombrado gestor de paz por el presidente Santos. De esa manera, Torres quedaría libre en cuanto esto suceda.