Andrea Lozada tenía 38 años, trabajaba con su esposo en un almacén de remates en Bogotá hasta cuando empezaron las agresiones de él contra ella.

«Las manifestaciones de él es que la iba a matar y la iba a echar al río Bogotá» Confesó Jackeline Lozada, una hermana de la víctima.

El pasado 14 de marzo, cuando la madre de Andrea llevaba a su nieta al colegio, recibió una llamada de su yerno «donde le decía que se regresara al apartamento porque él había matado a mi hermana» donde le decía que se regresara al apartamento porque él había matado a mi hermana» relató Jackeline.

Mató a su esposa. Horas después se presentó a una unidad de reacción inmediata de la Fiscalía y al día siguiente a la audiencia de formulación de imputación de cargos.

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«La pena partiría de 41 años 6 meses a 50 años. ¿Usted acepta esos cargos señor Francisco Abad Giraldo Giraldo?» le preguntó la jueza al victimario, «No doctora, no acepto los cargos” respondió él.

Por la hora, la audiencia fue aplazada y todos los presentes se fueron, incluido el presunto homicida.

Al día siguiente, regresaron todos al juzgado menos el confeso asesino.

«Si le dieron esa oportunidad de irse cómo va a regresar» dijo la hermana de la víctima.

Esta semana, el Juez 36 municipal de control de garantías ordenó su captura por feminicidio agravado. El hombre no aparece.

“Quiero que me responda la Juez ¿por qué esa noche aun argumentando que ella estaba fuera del horario laboral, no le dio medida de aseguramiento a ese hombre? me duele saber que él está libre ¿y por qué no lo hizo?» expresó Jackeline.

La última vez que se supo del agresor, fue hace un mes cuando llamó a Jackeline para decirle que jamás le daría la custodia de su hija de 5 años.