El Fondo Monetario Internacional salió al rescate de Argentina y aprobó un blindaje de 50.000 millones de dólares, a tres años; equivalentes a casi el 10 % del Producto Interno Bruto argentino, para sostener a la economía del país.

El crédito ratifica el apoyo internacional a la apertura económica del presidente argentino, Mauricio Macri, pero también lo obliga a adoptar duros ajustes, por lo que tuvo que comprometerse a lograr el equilibrio fiscal para el año 2020.

Argentina evitó durante años al FMI tras la devastadora crisis económica de 2001 y 2002 que muchos argentinos atribuyen en gran parte a las medidas de austeridad impuestas por la entidad, por lo que el acuerdo generó protestas en varias zonas del país.

La gestión para lograr este rescate empezó a comienzos de mayo, en medio de una crisis cambiaria que agitó la economía, cuando el peso argentino perdió 22 puntos y las tasas de interés treparon hasta el 40 %.