La noche de este jueves 6 de julio, durante una manifestación antirracista que tuvo lugar en ciudades como Los Ángeles, Nueva York y Dallas
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, en Estados Unidos, terminó en un trágico resultado. En esta última ciudad cinco policías fueron asesinados por cuenta de un francotirador que arremetió contra todos los uniformados del lugar. «Empezaron a disparar contra los policías desde una posición elevada, como en una emboscada”, dijo el jefe de la Policía de Dallas -EE. UU.-, David Brown.

El francotirador que arremetió contra los policías en Dallas fue identificado como Micah X. Johnson, un joven de 25 que residía en Mesquite, una localidad de la ciudad y que fue abatido luego de atrincherarse en un estacionamiento. Las autoridades informaron que Johnson no tenía antecedentes penales y no pertenecía a ningún grupo terrorista. Antes de su muerte el sospechoso dijo que «quería matar a gente blanca, especialmente a agentes de policía blancos«.

El tiroteo ocurrió luego que dos policías le dispararan a un hombre negro que tenían sometido en Baton Rouge (Luisiana) y de otro joven en Falcon Heights (Minesota) que también recibió disparos de manos de otro policía por una infracción vehicular. Ambos murieron.

Desde Varsovia, en la cumbre de la Otán, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, condenó el ataque como «salvaje, calculado y despreciable contra las fuerzas del orden».