Detrás de una de estas capuchas (ver video) está quien ocupó el primer puesto del concurso de procuradores judiciales II, cuyos resultados se dieron a conocer esta semana. Se trata de Simón Eduardo Martínez Escandón, juez penal del circuito de Tunja, quien con 91,11 puntos, obtuvo el primer lugar en el proceso que realizó la Universidad de Pamplona por un costo de 4 mil 400 millones. El ganador es miembro del grupo ultracatólico Nazarenos.

Esta semana el procurador General Alejandro Ordóñez tendrá que posesionarlo. Pero Martínez no podrá asistir a la ceremonia, pues está detenido en su casa por presuntamente haber favorecido judicialmente al esmeraldero Pedro Nel Rincón Castillo alias ‘Pedro Orejas’. Según la Fiscalía, Martínez habría desviado una investigación contra ‘Orejas’. Él presentó su examen en Tunja, donde se interpusieron las primeras tutelas contra el concurso, denunciando que los cuadernillos de respuestas fueron vendidos días antes de la prueba.

Entre los clasificados está también Rubén Darío Escobar Cardona, quien en su juventud creó con el procurador Ordóñez la sociedad católica tradicionalista colombiana. Escobar fue cuestionado por haber pedido anular el proceso contra el exsubdirector del DAS José Miguel Narváez por el asesinato de Jaime Garzón y aplazarlo varias veces, no por razones jurídicas sino invocando la tranquilidad espiritual del acusado.

Otro de los ganadores es Javier Andrés Carrizosa Camacho, denunciado en 2008 por haber pertenecido al grupo de abogados de Santander que plagió una cartilla de la Unicef y la Registraduría, para hacer un manual y ganar 5 puntos en el concurso de notarios.

Publicidad

Quienes han denunciado irregularidades aseguran que otros ganadores como Jorge Enrique Sanjuan, Carlos Arturo Ramírez Vásquez y Miguel Carvajal, son cercanos al procurador Ordóñez. De ellos también se dice que hicieron parte del grupo que elaboró el concurso.

De otro lado se asegura que quienes fueron nombrados directamente en estos cargos, y que saldrían para darle paso a los concursantes, quieren sabotear la elección impidiendo la orden de la Corte de llenar los puestos por concurso.