En un comunicado con fecha del 5 de febrero de 2009 y firmado por Jesús Santrich, miembro del Estado Mayor de las FARC asegura que el general seguirá en su poder.

Estos son los apartes del comunicado:

"El mencionado prisionero de guerra, en vez de las exageraciones sobre sus “quebrantos de salud”, relatadas para generar la conmiseración de quien lea su carta hecha meticulosamente para ser publicada, debiera aprovechar el suficiente tiempo libre con el que suele contar, para hacer una retrospección que le permita narrar el detalle de todos los crímenes que cometió durante su servicio".

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 "También debería el Coronel, o Brigadier, o lo que sea…, en honor a la verdad, narrarle sin ficciones al mundo, si lo desea, cómo luego de un combate las Farc conducen a sus prisioneros. Él lo sabe, tiene la experiencia, que además puede contrastar con las maneras como trataba a sus víctimas inermes en la época en que contaba con aquella camioneta a la que sus subalternos colocaron el nombre de La Última Lágrima, designación que hacían extensiva a la figura misma del Coronel".

"Nadie fue solidario, porque –según dice-, nadie quiso darle crema dental. Sus terribles penas las sobrellevó con ese otro sacrificio que fue el tener que dedicarse a nadar en una quebrada para poderse recuperar mientras consumía también cardio-aspirinas y se aplicaba el voltarén que seguramente, como el maná bíblico, le vino del cielo".

“De todas maneras, en algún momento habrá que canjear al Coronel… Canjear digo, puesto que no creo que merezca ninguna consideración especial, diferente a la que corresponde por su condición de ser humano"

El general Mendieta fue secuestrado el primero de noviembre de 1998 tras la toma de Mitú, y durante la última de las pruebas de convivencia que se tuvieron de él relató que su estado de salud era muy delicado.