Hoy tuvo lugar una misa especial en la Catedral Primada de Bogotá. El motivo era la celebración de los 100 años de la Conferencia Episcopal, pero pronto derivó en la celebración del rescate de los 15 secuestrados.

A la ceremonia asistió el comandante del Ejército, el general Mario Montoya, quien copó la atención por encima de todos los obispos de Colombia.

Aunque llegó un poco tarde, y siempre trato de mantenerse discreto.

El general Montoya hoy se robó el show en la misa de la conferencia episcopal.

La más protocolaria celebración del obispado colombiano, donde los más altos jerarcas de la iglesia católica vana escuchar el sermón del cardenal que hoy, especialmente era dedicado a las Fuerzas Militares de Colombia.

Pero lo del cardenal, paso a segundo plano cuando a Montoya –rompiendo el protocolo- lo hicieron pasar al pulpito.

Venia va y venia viene, el general se robo el primer aplauso.

Luego a la salida, los obispos rompieron filas para felicitar y bendecir uno a uno, al valiente general.

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Y no faltó el espontáneo, cual si el fuera el obispo, que le acerco hasta los niños para que lo pudieran tocar.

A la prensa le dijo que todo era gracias a Dios.

Y en el atrio de la catedral, entre la gente, el general en un laberinto de aplausos, casi no puede pasar.

Saludo hasta los vecinos.

Y se encaramó en un blindado, para saludar al pueblo para quien sin duda el es el hombre mas popular del país.