Parece que el final de su mandato, le ha activado el sentido del humor al presidente George Bush.

Estuvo muy bromista en la cena anual con la prensa.

Bush estaba feliz y los reporteros también porque saben que es la última que dá como presidente.

 Durante su octava y última cena tradicional de corresponsales en la Casa Blanca, el presidente norteamericano, George W. Bush, no dejó pasar desapercibida la ausencia de los dos candidatos demócratas.   “Senadora Clinton no había podido entrar porque había fuego de francotiradores y senador Obama no había asistido al evento porque estaba en la iglesia.”

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Ni el candidato republicano John McCain logró escaparse de los comentarios de Bush.

El primer mandatario remató el encuentro, dirigiendo la banda musical de los  marines.

Así la única espina en el ojo  de Bush, que nunca ha sido identificado por su gran sentido del humor, es hoy más impopular que Richard Nixon durante la Watergate.