Cuando estaba por iniciar el juicio contra el policía que disparó su arma antimotines contra la cabeza de un estudiante, el juez resolvió devolver el caso a donde estaba hace diez años y le pidió a la Judicatura que diga por segunda vez si cree que el caso lo debe examinar un juez civil o uno militar.

La investigación por la muerte del estudiante Nicolás Neira durante los disturbios en el día del trabajo del primero de mayo de 2005 en Bogotá podría tomar un nuevo giro porque el Juez 71 de garantías, once años después, resolvió pedirle al Consejo Superior de la Judicatura decidir si el caso sigue en sus manos o se va para la Justicia Penal Militar.

La decisión la tomó durante la audiencia de imputación de cargos al patrullero del Esmad Néstor Raúl Rodríguez, por disparar balas lacrimógenas contra joven estudiante de 15 años, Nicolás Neira, mientras recibía de otros policías golpes de bolillo y patadas.

La decisión sorprendió a Yuri Neira, el padre de Nicolás quien desde hace cuatro años esta exiliado por amenazas de muerte cuando decidió buscar la verdad sobre la muerte de su hijo. Vino a Bogotá para escuchar del presunto victimario si aceptaba el cargo por homicidio.

El Juez acepto una petición del abogado del patrullero en el sentido de que él debía ser juzgado por la jurisdicción militar.

Sin embargo, hace más de nueve años, el 8 de octubre de 2007, el Consejo Superior de la Judicatura dijo que la justicia ordinaria era la que debía investigar el caso.

En la audiencia el fiscal insistió en que el patrullero Nestor Raúl Gutiérrez si disparó contra Nicolás.

Pedro Mahecha afirmó que es necesario “pedir que este señor juez sea investigado por desconocer los tratados internacionales. Ninguna violación de Derechos Humanos matar niños en Colombia no puede ser competencia de la jurisdicción penal militar”.

Al término de la audiencia el patrullero quien se encuentra privado de la libertad fue sacado por una puerta de seguridad ante los reclamos de los amigos y familiares del joven Nicolás Neira.

El pasado 4 agosto el hoy mayor en retiro de la policía, Julio César Torrijos Devia, acepto la responsabilidad por la muerte Nicolás al encubrir las actuaciones que cometieron sus subalternos, entre ellos la del patrullero Raúl Rodríguez. Para el día de los hechos, Torrijos era  el comandante del Esmad, en el centro de Bogotá.

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