La explotación ilícita de recursos minerales es una de las principales causas de la deforestación de cerca de 107.000 hectáreas de selva en el país. Los grupos armados ilegales son los principales culpables de la erosión de suelos y la contaminación de ríos.

Uno de cada cuatro municipios del país está bajo amenaza por los devastadores efectos de la explotación ilícita de oro, una actividad que por su alta rentabilidad está en la mira de los grupos armados ilegales desde hace más de una década.

Los grupos armados organizados como el Clan del Golfo y Los Pelusos tendrán que responder por la deforestación y contaminación en 67 municipios de Antioquia, Nariño, Chocó, Bolívar, Córdoba, Cauca, y Norte de Santander, donde adelantan la explotación minera ilícita.

Tres subestructuras del Clan del Golfo tienen un centro de operaciones en Buriticá donde la Continental Gold desarrolla el más ambicioso proyecto de minería industrial donde habría miles de toneladas de oro y plata.

Esta semana en la más reciente operación de la unidad contra la minería ilegal, la Policía le dio un duro golpe al Clan del Golfo en el Bajo Cauca.

El coronel Óscar Gómez aseguró que “entre los municipios de Nechí y El Bagre encontramos siete puntos donde había extracción ilícita de minerales”.

Allí fueron destruidas 44 dragas, con las que extraían oro por un valor cercano a los 12 mil millones de pesos mensuales.

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