Tal como lo advirtió el presidente en su discurso en Oslo, la guerrilla está marchando hoy hacia los campamentos de su futura entrega de armas. Pero entre ellos hay temores por el futuro del acuerdo.

Según los voceros de las Farc si a la implementación no se le da trámite por la vía fast track, los congresistas pueden convertir los acuerdos en un Frankestein.