Los puntos de preagrupamiento de las Farc, antes de su dejación de las armas, se han convertido en lugar no sólo de encuentro de guerrilleros y militares, sino también con ellos mismos, al liberarse ya del peso de sus fusiles.

Los guerrilleros ya están desarmados, pues entregaron sus fusiles y pistolas para que vayan siendo almacenadas en un contenedor que Naciones Unidas recogerá a mediados de este año.