Mientras oían las noticias sobre la firma de los acuerdos en La Habana, los habitantes de Ituango, Antioquia, vieron desaparecer las barricadas que durante décadas han estado en el centro del pueblo. Hoy las volvieron a ver nuevas, pero ya saben que allí ya comenzó la convivencia y no la división entre soldados y guerrilleros.

No obstante el desconcierto por los sacos de arena, en el pueblo se comenta que hace semanas que los guerrilleros y los militares se ven cara a cara y que de éstos encuentros no ha resultado ni siquiera un insulto.