Para acabar con los embarazos no deseados, que son casi la mitad de todos los embarazos del mundo, hay que “despolitizar” la educación y la salud en materia de derechos sexuales y reproductivos, herramientas fundamentales para otorgar a las mujeres capacidad de decisión.

Así lo asegura el director regional del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) para América Latina y el Caribe, el costarricense Harold Robinson, que estará en Colombia hasta el 20 de mayo en una misión de alto nivel.

“El tema de los derechos no debería ser un tema polémico (…) los derechos sexuales y reproductivos son sencillamente la posibilidad de las personas de tomar decisiones sobre sus propios cuerpos. Eso habría que despolitizarlo en la esfera de la salud y que los estados no tomen decisiones políticas, sino basadas en lo que dice la evidencia”, detalla el representante del organismo de la ONU dedicado a la salud sexual y reproductiva.

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El director para Latinoamérica del UNFPA también lamenta que la educación en materia de sexualidad “se politiza”, con la consecuencia de que “las niñas y niños quedan sin educación”.

Los embarazos no deseados se han convertido en una “epidemia” y son “el resultado de una serie de fallas que tenemos como sociedad, que en el centro tiene la imposibilidad de mujeres, particularmente adolescentes y niñas, de decidir sobre sus propios cuerpos”.

“Lo importante es reconocer que mientras las mujeres no puedan decidir plenamente sobre sus propios cuerpos y controlar las decisiones reproductivas” seguirá existiendo esta realidad, por lo que es necesario “reconocer y castigar los crímenes” detrás de muchos de estos embarazos no deseados y la “formación sobre temas de sexualidad”, un área en la que “estamos bastante atrasados”, añade el representante.

Acceso a control reproductivo

El otro pilar para enfrentar esta “epidemia” es el acceso a los servicios de reproducción que permita a las mujeres tener la capacidad de decisión.

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Es “crucial”, en palabras de Robinson, que las mujeres puedan acceder a “mecanismos para controlar su vida reproductiva”.

“No culminan sus estudios, llegan a vidas que no son plenas en términos de sus aspiraciones y formación y forman parte de los grupos de personas que están más en desventaja de pobreza porque no pueden completar esa educación y tienen trabajos que les van a generar mucho menos recursos durante toda su vida”, lamenta.

En Latinoamérica, la región más desigual del planeta, “no hay un problema de recursos, sino de voluntad política”, explica el representante de la ONU.

“Parece increíble que en 2022 se tenga que decir que las mujeres no pueden tomar decisiones sobre sus embarazados. Parece revolucionario, pero es de las cosas más fundamentales que hay”, concluye Robinson .