En zonas del país como Córdoba, Antioquia, Cauca y Nariño antiguos territorios azotados por las autodefensas del clan Castaño se empiezan a notar nuevas manifestaciones paramilitares aunque las autoridades aún se niegan a llamarlas con ese nombre.

Cuando ya pasaron más de 10 años desde cuando las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá iniciaron su desmovilización, en el corregimiento El Tomate, Córdoba tristemente recordado porque las Auc masacraron a 16 campesinos en 1988 y quemaron sus casas, de nuevo se percibe el miedo al fantasma del dominio armado ilegal. Así lo evidencias los letreros que aparecen misteriosamente en las fachadas de las casas.

En municipios del norte y bajo cauca antioqueño entre ellos Tarazá, Caucasia, Nechí, Remedios y Segovia, circuló un volante amenazante cuatro días antes del asesinato de tres familiares cercanos de este guerrillero en proceso de reintegración.

A este mismo guerrillero intentaron matarla a la mamá y dos hermanitas ese mismo día. Los pobladores de Segovia Antioquia también han despertado con las fachadas de sus casas pintadas la marca amenazante de las llamadas autodefensas gaitanistas.

En el Cauca, donde en los primeros cuatro meses de 2017 han sido asesinados 21 líderes de derechos humanos, sus habitantes han visto a quienes creen que estarían detrás de esos hechos.

“Personas con armas largas. En algunos momentos vestidos de negro en otros momentos con camuflado no siempre llevan un brazalete.
Cristian Raúl Delgado – Coord. DDHH Marcha Patriótica Cauca”, indicó Deivin Hurtado, coordinador de la red de derechos humanos de Cauca.

En Nariño también es evidente la presencia de diversos grupos narcoparamilitares que buscan copar los espacios antes dominados por las antiguas Farc. En esta fachada y en unos vehículos de la región apareció la sigla RAUC sin más explicación pero los pobladores creen que se trata de una advertencia.

El director de la Fundación Ideas para la Paz, Eduardo Álvarez, declaró a un diario español que Tumaco es “una bomba” y añadió: “Estamos en el prolegómeno del fracaso de la implementación del proceso -de paz- en Tumaco”.

Los hombres amenazantes andan en grupos, aparecen en los pueblos a altas horas de la noche o en la madrugada. Se movilizan en jeeps, usan trajes militares y capuchas a la usanza del paramilitarismo.