En plena homilía sobre la pasión de Jesús en el Santuario de Monserrate, un cuadro colonial cayó desde la puntilla que lo sostuvo durante siglos hasta la cara feligreses. El accidente sirvió como aviso para decidir que es mejor no bajar al señor caído a Bogotá, porque cada vez que lo hacen, algo malo ocurre en la capital.

El domingo de ramos, día sagrado con que se  da inicio a la Semana Santa católica, se celebraba la misa de medio día en total tranquilidad en el Santuario de Monserrate en Bogotá, en donde se encuentra el monumento al señor caído.

Pero la celebración eucarística se vio interrumpida por un episodio poco usual.

Uno de los cuadros tradicionales del templo se vino abajo en plena celebración golpeando a dos feligresas.

Este es el cuadro de Jesucristo que se descolgó. Es un Salvador del mundo, una iconografía de finales del siglo XVIII.

“Estábamos en el evangelio, hoy es un evangelio es toda la pasión del señor, pero vea coincidió”, dijo el rector del Santuario.

Al término de la misa a las fieles heridas se les vio sin mayores complicaciones de salud. Con los ajustes al cuadro hoy está en su puesto. Pasado este incidente el señor caído está dispuesto para recibir a los fieles, esta vez en su santuario porque no será bajado a la Catedral como en años anteriores en los que el camino estaba cerrado y cuando se pidió por la paz de Colombia.

Jesús Alberto Pinzón afirmó que “se baja poco porque es una imagen de 362 años y hay que cuidarla muy bien”.

El rector del santuario también aclaró las dudas sobre la relación de la bajada del señor caído con alguna tragedia.

Así que el señor caído estará esperando a los fieles en su lugar santo en esta Semana Santa.