Hillary Clinton ya no tiene ningún chance de convertirse en la candidata demócrata. Por eso se espera que anuncie su retiro en los próximos días. La persistencia de Hillary va en contravía de las posibilidades demócratas en las próximas elecciones. Si los republicanos ganaran, muchos culparía de ello a los esposos Clinton.

 Matemáticamente es imposible que la ex primera dama de los Estados Unidos Hillary Clinton,  se convierta en la candidata única del partido demócrata a la presidencia de ese país.

Los números no la favorecen y prácticamente la sentencian a la derrota o al retiro anticipado de la contienda faltando aún seis jornadas en seis estados, pues cuando restan 217 delegados por escoger, las cuentas dejan claro que Hillary no alcanzará superar los 170 delegados de ventaja que le lleva Barack Obama.

Pero como ninguno de los dos candidatos demócratas alcanzaría los 2025 delegados necesarios para ser automáticamente elegidos, Hillary Clinton concentra su esperanza en la convención demócrata de agosto próximo, donde los superdelegados – a pesar de la ventaja de Obama- decidirían el ganador del llamado empate técnico.

Lo cierto es que por ahora, las cuentas de Hillary están en rojo: esta semana, se conoció que la senadora ha prestado más de 11 millones de dólares de su cuenta a la campaña y el dinero comienza a escasear, mientras en lo político está perdiendo electores y, según expertos analistas, tiene mucho más claro un retiro anticipado que un repunte.