El obispo de Santa Rosa de Osos, monseñor Jorge Ossa, hizo hoy un urgente llamado para que el Estado haga presencia en la región del Bajo Cauca antioqueño, en donde dijo, están matando a la comunidad sin que nadie haga algo. El último amenazado fue el párroco del corregimiento de Cuturú, en el municipio de Caucasia, que tuvo que ser trasladado de diócesis para salvarle la vida.

«El año pasado me mataron un sacerdote, me da pena con las comunidades pero no puedo dejar que eso vuelva a pasar, por eso me tocó trasladar al párroco de Cuturú, que es un pequeño pueblo ubicado a orillas del río Nechí», le dijo monseñor Ossa a CM&.

El obispo de Santa Rosa de Osos, que tiene jurisdicción en las parroquias del Bajo Cauca antioqueño, denunció que la violencia en la región está desatada porque allá hacen presencia diferentes grupos armados al margen de la ley.

«En Ituango, en Caucasia, en Valdivia, en Yarumal, la situación está muy complicada. En solo Yarumal, en lo corrido de este año, nos han matado 60 muchachos y nadie dice nada. Nadie hace nada», puntualizó el jerarca católico, quien insistió en su pedido para que el Estado haga mayor presencia en la zona, no solo con Fuerza Pública sino con alternativas de impacto socio-económico para la población campesina más vulnerable.