El asalto armado de un grupo de guardias venezolanos en aguas colombianas del río Orinoco a dos embarcaciones de comerciantes nacionales que habían comprado yuca a unas comunidades indígenas. Los guardias dispararon contra los colombianos y los obligaron, bajo amenaza de muerte, a entregarles la mercancía y sus botes y reclamaron por ellos una extorsión de doce millones de pesos. Los navegantes pudieron volver a Inírida para presentar formalmente su denuncia.

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