Al medio día del 11 de septiembre de 2016 se detonaron los 32 kilogramos de Indugel para intentar implosionar los dos edificios de la ya antigua sede de la Defensoría del Pueblo en Bogotá. La implosión fracasó.

Gran parte de las columnas de la edificación en pie aunque inclinadas. La proyección de la compañía Voladuras Controladas de Colombia era diferente. El ingeniero encargado de la operación habló con Noticias Uno el pasado viernes, 9 de septiembre. “El tiempo total de caída de los dos edificios va a ser de 3.2 segundos”, dijo en ese momento.

El primer edificio que se detonó no desapareció sino que quedó semi-ladeado.

Dos segundos después de activar los explosivos del primer edificio se detonaron los de la siguiente edificación. Pasaron los 3.2 segundos planeados pero nunca se cayó del todo.

Publicidad

Solamente la parte de atrás del edificio sobre la carrera novena quedó en ruinas. El resto del edificio está reclinado, por eso tuvieron que suspender la operación. El ingeniero Cabrera había señalado dos días antes que las instalaciones de la Defensoría del Pueblo habían cumplido su vida útil.

Sin embargo, por lo que sucedió el 11 de septiembre con la edificación tenía más capacidad sismo-resistente que la que manifestaron los expertos.

En el predio se construirá la nueva sede de la Defensoría, un edificio de siete pisos.