Más de 8.000 indígenas de diferentes cabildos del país, dejaron sus resguardos y se tomaron Bogotá para exigir la paz esta semana.

Con sus bastones de mando se unieron al clamor espontáneo de los ciudadanos que no han permitido injerencias partidistas de ninguna clase y se pusieron al lado de los alumnos y organizaciones sociales que se apropiaron de la Plaza de Bolívar. Con ellos alzaron su voz para tener paz ya como dice su lema.

Con flores blancas y banderas los indígenas aseguraron que seguirán su resistencia para que la consolidación de la paz no se quede en una firma.

La sabiduría indígena se unió en una sola voz con la de los demás participantes haciendo una petición.

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La jornada de más de ocho horas dejó ejemplo de comunión entre las diferentes etnias a diferencia de lo que está sucediendo con los opositores del acuerdo.