Cinco años después está claro que el artista gráfico Diego Felipe Becerra no era un asaltante de bus y que un grupo de policías quería involucrarlo en un crimen para justificar el asesinato, pero al General que pagó a los falsos testigos aún no lo menciona el expediente.

La investigación determinó que el general Francisco Patiño instruyó a un conductor de bus para que denunciara a Becerra y le pagó con bonos de comida por hacerlo.