Benjamín Netanyahu tendrá que esperar para poder cumplir su sueño de convertirse en el primer ministro que más tiempo ha ejercido el poder en Israel, quien suma 13 años en el cargo en cuatro mandatos.

En una inusitada determinación, los líderes de los cinco partidos de la coalición que sostiene al gobierno más conservador en las siete décadas de historia del Estado judío decidieron que ya no podían seguir gobernando con una mayoría raspada de 61 diputados en el parlamento de 120 escaños.

La decisión es la consecuencia de una crisis política causada por los desacuerdos sobre un proyecto de ley para aumentar el reclutamiento en el servicio militar obligatorio entre los judíos ultraortodoxos, hasta ahora estaban prácticamente exentos de incorporarse al ejército.

Netanyahu se vio forzado a romper la coalición de gobierno ante la amenaza de 13 diputados ultraortodoxos de disolver la coalición si es aprobaba la propuesta, también por las fuertes críticas por la desaceleración de la economía y los casos de corrupción por los que hoy es investigado el premier israelí.