Hasta el momento el saldo de víctimas palestinas por la operación "Plomo Fundido" es de 35 muertos y 200 heridos.

Peter Lerner, portavoz del Ejército israelí para la Administración Civil de los territorios ocupados, dijo que las fronteras con el territorio palestino permanecerán cerradas para la entrada de alimentos y ayudas médicas porque la incursión terrestre ha dejado al Ejército sin capacidad operativa para manejar los puestos fronterizos.

Según Hasan Yalaf, viceministro de Sanidad de Hamás y director general del Hospital de Shifa, gran parte de los fallecidos desde anoche son civiles, "porque Israel está disparando contra las casas y los mercados.

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Además calificó la situación en el principal hospital de la franja palestina como "dramática", puesto que llevan más de 48 horas sin suministro eléctrico y no cuentan con medicamentos ni personal para hacer frente a la emergencia.

El Brigadier-General Avi Benayahu insistió en que el Estado judío no aspira a detener por completo los proyectiles palestinos, sino a "intensificar el duro golpe ya propinado a Hammas y tomar el control del área donde se originan la mayoría de ataques con cohetes contra el sur de Israel para reducir su número".