La primera jornada de la cumbre de líderes de la Unión Europea no llegó a buen término, luego de que Italia vetara las conclusiones propuestas para alcanzar un acuerdo sobre política inmigratoria.

No fue positivo el saldo de la primera sesión de trabajo de una cumbre considerada como la más crucial de los últimos años, debido a las profundas divisiones que sufre el bloque europeo para llegar a una política migratoria conjunta, y esto se vio reflejado en la decisión de Italia de bloquear las conclusiones en los temas abordados durante esta jornada.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, reclamó al resto de líderes europeos que su país ya no necesita palabras sino hechos concretos y que se reserva el derecho de evaluar su posición sobre un documento que aborda temas de seguridad y comercio, pero que pospone la decisión del bloque en materia de inmigración.

Esto causó conmoción en la cumbre, especialmente en la canciller alemana, Angela Merkel, partidaria de soluciones migratorias “multilaterales” sobre los intereses particulares de cada país.