En pleno caos por apagón que colapsa a Venezuela desde hace tres días, el líder opositor Juan Guaidó anunció en las últimas horas que pedirá al Parlamento declarar «estado de alarma» nacional, mientras que el presidente Nicolás Maduro extendió la suspensión de la jornada laboral y estudiantil.

«Mañana hemos convocado sesión de emergencia extraordinaria de urgencia del Parlamento para tomar acciones inmediatas con respecto a la ayuda humanitaria necesaria», declaró Guaidó, jefe del Congreso de mayoría opositora, reconocido por 50 países como presidente interino de Venezuela.

Más tarde, en Twitter, el dirigente aseguró haber conversado con representantes de Alemania y Japón (dos gobiernos que le reconocen), quienes le dijeron estar «dispuestos» a apoyar una «solución» a la crisis eléctrica.

Varios sectores de Caracas recuperaron el servicio la noche del domingo pero los cortes perduran en amplias regiones. Ya hubo fugaces reconexiones, perdidas en cuestion de horas, entre viernes y sábado.

Juan Guaidó, agregó que convocará «acciones de calle» para presionar la salida del poder de Nicolás Maduro, a cuyo gobierno culpa del monumental corte de electricidad que empezó el jueves hacia las 5:00 de la tarde (hora local), el peor registrado en este país de 30 millones de habitantes.

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Sin informar cuándo se restablecerá el 100 % del servicio, el gobierno prorrogó hasta el lunes la suspensión de labores y clases que decretó el jueves, al tiempo que llamó a la «tranquilidad».

Sin luz, agua e incomunicados, los venezolanos han vivido horas de angustia.

Los hospitales con generadores de energía los usan para emergencias. Calificando la situación como una «tragedia sin precedentes», Guaidó aseguró que hubo 17 muertes en centros médicos y que están en riesgo 15.000 enfermos renales.

Según la ONG Codevida, 15 personas fallecieron por falta de diálisis durante el apagón.

El ministro de Salud, Carlos Alvarado, respondió a Guaidó en la televisión estatal tras un recorrido por hospitales: «Es absolutamente falso».

«Ha sido horrible. Todo oscuro. Solo funcionan algunas áreas con una planta eléctrica que llevaron, porque la del hospital no funcionó», dijo a AFP Sol Dos Santos, de 22 años, quien tiene a su niña hospitalizada en Caracas.

El país está paralizado y la preocupación aumenta porque la comida empieza a dañarse y el agua escasea, mientras largas filas se forman en gasolineras ante el temor de que pronto falte combustible.

«Estoy muy nerviosa porque esta situación no se resuelve, la poca comida que tenemos en la nevera se nos va a echar a perder. ¿Hasta cuándo vamos a soportar esto?», declaró a AFP Francisca Rojas, una jubilada de 62 años.

La crisis energética es el nuevo pulso por el poder.

Maduro denunció «ataques electromagnéticos» al «cerebro» de la hidroeléctrica de Guri, ubicada en el estado Bolívar, la mayor de Venezuela y segunda de América Latina, después de Itaipú (Brasil-Paraguay).

El presidente interino acusa al gobierno de falta de inversiones y mantenimiento, así como corrupción, ante recurrentes cortes de luz, principalmente en el interior. 11 de 14 países del Grupo de Lima responsabilizaron «exclusivamente» a Maduro.

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