El Centro de Servicios Judiciales de Medellín, que le dio al Inpec la orden de liberar a la presunta tesorera de la banda de Los Urabeños, dice que sus funcionarios fueron asaltados en su buena fe, porque todavía están en la época del telefax.

El único juez de Canalete, Córdoba, nunca ha conocido el expediente sobre un crimen. Desde que ocupa su despacho se limita a resolver conflictos civiles, laborales y de familia del Nudo de Paramillo.

Se le asignó ese despacho luego de que lo ordenara una tutela que uno de sus colegas falló en contra de la resolución de la judicatura que el año pasado resolvió destituirlo porque siendo juez promiscuo de Tierraalta, el municipio vecino, ordenó pagar pensiones a falsos extrabajadores de Telecom.

Además de que el juez estaba de vacaciones, de que nunca había realizado ninguna audiencia, de que por su jerarquía no podía conceder la libertad a estos detenidos, él asegura que la firma en el oficio que le concedió la libertad a la tesorera de Los Urabeños no es suya.

Gloria López Jaramillo, magistrada de la Sala Administrativo del Consejo Superior de la Judicatura afirma que “fue asaltada en su buena fe, no solamente ella sino las autoridades, tanto las judiciales como las administrativas que la indujeron a un error”.

Luis Fernando Otálora, Presidente de Asonal Judicial dijo que “debido a la mala comunicación y por supuesto que no existe otra forma que mejorar el sistema…”.

Y aunque con el apoyo de Asonal Judicial, los responsables del Centro de Servicios de Medellín sostiene que el asalto a su buena fe se produjo por lo obsoleto de su tecnología, todavía no existe explicación de porqué, tratándose de un proceso contra una de las bandas más temibles del país, la judicatura lo asignó a un despacho sin experiencia, jurisdicción , ni recursos para llevarlo a cabo.

Los urabeños, entonces no sólo fabricaron el documento que le dio la libertad a su tesorera y a otros cuatro miembros de la banda, sino que tuvieron que hacer movidas judiciales que no hacen parte del escrutinio actual.