Luego de que quedara en libertad, sin medidas cautelares, Ángel Hernández, el español que ayudó a morir a su esposa que padecía una enfermedad terminal, aseguró que su gesto fue «un acto de solidaridad» y admitió que tomar la decisión fue «terrible».

Hernández aseguró que no tiene miedo y que está muy tranquilo porque su mujer ha dejado de sufrir después de que padeciera desde 1989 una esclerosis múltiple con una discapacidad del 82 %.

De igual manera, el hombre reclamó una ley de regulación de la eutanasia que, recordó, «está en el Parlamento, se ha intentado que se aprobara pero tanto el PP (Partido Popular, conservador) como Ciudadanos (liberales) la han bloqueado».

«Lo que me interesa no es que me apoyen y que reconozcan qué valiente he sido o lo que hemos hecho, sino que sirva para que la eutanasia se apruebe, por el sufrimiento que estamos padeciendo muchísima gente, como mi mujer», subrayó.

El hombre aseguró que la valiente fue María José, su mujer, «porque es difícil decir se acabó». 

Consideró que lo que ha hecho es «un acto de solidaridad». «Ella no podía y yo he tenido que prestarle mi mano, ella lo quería hacer, no lo podía hacer y yo le he prestado mis manos».