Siete jugadores de Manly Sea Eagles, un equipo de la liga de rugby de Australia, boicotearon el pasado miércoles el uso de una camiseta que contenía los colores representativos de la comunidad LGBTI, instantes previos a encarar un partido contra su par de Sydney Roosters.

La razón de la protesta, argumentaron los jugadores involucrados, fue por cuenta de la falta de consulta del staff técnico y administrativo sobre sus creencias religiosas y personales.

El ‘kit’ del equipo que viste de púrpura contiene los colores que identifican al grupo social en las mangas y alrededor del torso, bordando su publicidad.

Den Hasler, entrenador del equipo, reconoció que su cuerpo técnico no consultó con los siete futbolistas sobre la nueva indumentaria. Por esta razón, los jugadores fueron apartados del equipo por “razones de seguridad”, y aseguró de paso que el resto del plantel sí está en disposición de vestir la camiseta.

 “La intención de la camiseta es apoyar la defensa y los derechos humanos relativos a los movimientos de género, raza, cultura, capacidad y LGBTI. Lamentablemente, la ejecución de lo que pretendía ser una iniciativa extremadamente importante (…) fue deficiente, expresó Hasler al pedir una disculpa pública.

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En búsqueda de un acuerdo

Josh Aloiai, Jason Saab, Christian Tuipulotu, Josh Schuster, Haumole Olakau’atu, Tolutau Koula y Toafofoa Sipley: ellos fueron los siete jugadores que se negaron a usar la camiseta y con los que el staff técnico quiere llegar a un acuerdo.

El propietario de Manly, Scott Penn, reveló que después de hablar con los jugadores, usarían la camiseta ‘arcoíris’ si se les consultaba adecuadamente.

Penn quiso enfatizar que la frustración de los jugadores no era con la camiseta, sino con la falta de consulta sobre sus creencias religiosas y culturales, lo que los llevó a negarse a participar en el partido que el equipo de Manly perdió 20-10.