Donald Trump, que dejará la Casa Blanca el 20 de enero, pasó a la historia como el único presidente estadounidense que ha sufrido dos veces un juicio político.

La Constitución de Estados Unidos establece que el Congreso puede destituir al presidente (o vicepresidente, o jueces federales…) por «traición, corrupción u otros delitos y faltas graves«.

El procedimiento se desarrolla con la votación de la Cámara de Representantes y se debe ser obtener la mayoría de votos (216) para lograr el «impeachment» en inglés.

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Dicha votación realizada este miércoles logró el juicio político contra Trump tras obtener 232 votos a favor y 197 en contra.

Con este resultado, el republicano respondería a un solo cargo, el de «incitación a la insurrección» motivada por el encendido discurso de Trump antes de la toma al Capitolio el 6 de enero.

¿Cómo se juzga a un expresidente?

Podría iniciar el 19 de enero, último día de su mandato, dijeron legisladores republicanos, que están presionados por los demócratas a actuar con mayor rapidez.

La Constitución no especifica cómo actuar después de que el acusado haya dejado el cargo.

Foto: AFP

La Constitución tampoco fija un calendario. Por lo tanto, la Cámara podría esperar antes de transmitir el expediente de acusación al Senado, para darle tiempo a confirmar el nuevo equipo en el poder y validar las primeras medidas de Biden.

¿Cuáles son los antecedentes?

Hubo tres procesos de juicio político en la historia de Estados Unidos, y todos acabaron con una absolución.

El presidente demócrata Andrew Johnson fue acusado en 1868 después de que uno de los miembros de su gabinete fuera despedido.

Foto: AFP

En 1998, el demócrata Bill Clinton fue procesado por «perjurio» por haber mentido sobre su romance con la pasante de la Casa Blanca Monica Lewinsky.

En diciembre de 2019, el republicano Trump ya fue acusado en la Cámara de Representantes por «abuso de poder» y «obstruir el buen funcionamiento del Congreso«.

Fue acusado de pedirle a Ucrania que investigara presunta corrupción vinculada a su rival demócrata y actual presidente electo Joe Biden, a cambio de desbloquear una ayuda militar crucial para el país en guerra.

El Senado, con mayoría republicana, lo absolvió el 5 de febrero de 2020 tras dos semanas de juicio.

El republicano Richard Nixon, en 1974, prefirió renunciar para evitar una destitución por parte del Congreso a causa del escándalo de Watergate.