Estados Unidos impondrá plazos a los jueces de inmigración, a quienes además evaluará su desempeño, para que aceleren los casos de deportación.

Desatascar los cientos de miles de casos que hay abiertos, es una de las acciones que el Gobierno de Donald Trump quiere potenciar para endurecer la inmigración irregular a Estados Unidos.

Por eso, pretende no solo ampliar la plantilla de jueces migratorios con docenas de contrataciones, sino que además comenzará a evaluar su desempeño y a establecer plazos para cerrar los casos de deportación.

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el nuevo sistema de métricas no será exclusivo de los tribunales de inmigración y exige que el 85 % de los casos de deportación de inmigrantes se complete en el curso de los 3 días de una audiencia sobre los méritos del caso.

Y el 95 % de todas las audiencias se debe completar en la fecha programada inicialmente.

El sindicato que representa a los jueces alegó que estas métricas amenazan la independencia judicial.