Durante la audiencia general el papa Francisco este miércoles pidió pensar en los «niños hambrientos» que hay en el mundo y denunció que «la comida no es propiedad privada».

«Pensamos en los niños que están en países en guerra: los niños hambrientos de Yemen, los niños hambrientos en Siria, los niños hambrientos en muchos países donde no hay pan, en Sudán del Sur. Pesamos a estos niños y al pensar en ellos juntos, decimos en voz alta la oración: «Padre, danos hoy el pan de cada día», afirmó.

Recordó el valor que tienen estas palabras en partes del mundo donde no hay nada para comer.

«Cuántas madres y padres, incluso hoy, se van a dormir con el tormento de no tener suficiente pan mañana para sus hijos. Imaginamos esta oración recitada no en la seguridad de un apartamento cómodo, sino en la precariedad de una habitación en la que nos adaptamos, donde no hay suficiente para vivir», señaló.

Francisco subrayó que la necesidad de «sentir en mi hambre» también el hambre de muchos que hoy en día carecen aún de lo necesario».

Porque, recalcó, «la comida no es una propiedad, que nos entre bien en la cabeza, sino providencia para compartir con la gracia de Dios».