El Gobierno realizó la subasta de Isagén en donde sólo participó un oferente, el grupo canadiense Brookfield Asset Management, y el cuál compró la mayoría accionaria de la compañía energética por 6.49 billones de pesos.

El total de las acciones que fueron subastadas en la Bolsa de Valores de Colombia fue de 1.571.919.000 y representan el 57.6 % a un valor de 4.130 pesos cada una.

El proceso de venta se realizó mientras a las afueras de la Bolsa de Valores cerca de 200 personas se manifestaban en contra de la privatización de la segunda productora de energía más importante del país.

El proceso de venta de Isagén tuvo oposición de diversos sectores políticos y económicos, el senador de la Alianza Verde, Antonio Navarro Wolff presentó medidas cautelares ante el Consejo de Estado en contra de la subasta porque sólo había un oferente, sin embargo el Alto Tribunal negó el recurso presentado.

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Así mismo, el procurador Alejandro Ordóñez también se mostró en contra de la venta de la compañía calificándola como un “mal negocio” que podría ocasionar un detrimento patrimonial, pues según él, el costo de las acciones era superior al establecido por el Estado.

Por otra parte, el presidente Juan Manuel Santos había defendido la transacción asegurando que «Isagén es un activo que produce un dividendo, una rentabilidad, pero esa rentabilidad es muy baja comparada con lo que puede producir ese mismo dinero de los colombianos, por ejemplo, apalancando la financiación de las grandes carreteras, las grandes obras que necesita el país».