Entre las víctimas había un bebé de dos meses de nacido, cuyos padres fueron asesinados. El niño fue robado por los criminales, y años después se convirtió en la adoración de un importante jefe paramilitar. Ignacio Gómez.

María Cristina, las únicas imágenes que se conocen del niño son de 1997. El pequeño aparece al lado de Ramón Isaza y sus hombres armados, quienes mataron a sus padres. Y aunque desde entonces hay dos declaraciones del jefe paramilitar donde acepta tenerlo, el niño no ha sido recuperado por las autoridades. Han pasado 12 años y este caso no parece interesarle mucho al Bienestar Familiar.

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Luego de una tarde de terror, en la vereda La Esperanza, al suroriente de Antioquia, esta campesina encontró un bebé de dos meses, con un tarro de leche, una bolsa de pañales y un carné del hospital de Chigorodó, en el que se hacía constar que se llamaba Andrés Suárez Cordero, nacido dos meses atrás, estaba vacunado. Sus padres eran dos guerrilleros del EPL, que habían llegado de Urabá dos semanas antes con la intención de formar un nuevo frente guerrillero, a quienes en la tarde anterior habían visto salir, con otros 10 campesinos, amarrados y vendados, frente a Ramón Isaza, dicen que “el niño se lo llevaron de su casa” y que la Mamá, según las actas de la Fiscalía, fue asesinada una semana después y el papá volvió enmascarado, en compañía de un grupo de soldados, que se llevaron al esposo de la madre voluntaria, al bebé y otros dos menores, de diez y doce años.

Según ellos: “Apenas caminaban 5 o 10 guerrilleros por aquí, de la Unión Patriótica, entonces les caímos muy rápido y exterminamos ese virus.”

La banda de Isaza respondió un año después. Mostró que el niño vivía en el mismo campamento en el que habían torturado hasta la muerte a los 16 secuestrados de la Esperanza. Sólo salvó su vida el padre, porque tenía información sobre la guerrilla, y fue admitido en las Autodefensas, quién dice que “Su situación allí, pues es trabajar con él y el tiempo que estoy aquí he estado con él y hasta ahora no me ha faltado nada aquí”

El jefe paramilitar dijo entonces que de los cuidados del niño se encargaba su hija, Ana Yasmira Isaza, y diez años después, ante los fiscales de justicia y paz prometió “legalizar” el niño para que fuera entregado a su hija.

“Nosotros no hemos secuestrado ningún niño, Dayan Andrés está vivo, el papá es un amigo más de las autodefensas.”

Pero su hija hacía tiempo estaba liderando una nueva estructura paramilitar y en julio del año pasado fue captura en flagrancia, traficando armas para las AUC. Y su promesa de entregar el niño fue nuevamente incumplida.