Más de 15 años han pasado tras el desplazamiento en el Pacífico Nariñense de Sonia Sinisterra, quien hoy es una de las lideresas en la Mesa de Víctimas.

En el 2003, por una incursión paramilitar, Sonia y sus hijos salieron de una de las veredas del municipio de Olaya Herrera protegiendo lo más valioso, su vida.

Sonia Sinisterra, líder de la Mesa de Víctimas sostuvo, “enfrentamientos entre motores, dándose plomo, ahí fue donde mataron a algunos paramilitares, muchos hombres de la vereda, entonces luego llamaron a la infantería, ellos vieron que la cosa estaba grave, dijeron que no tenían embarcación, que los mismos hombres de la vereda prestaran guardia pero ya la gente al ver eso decidió irse».

También indicó que «decían que sacaran a las mujeres, los niños, yo creo que eso se formó un problema tan grande que ya esos paramilitares se regaron, salían detrás de las casas, por los montes, salían ya por tierra, entonces todos comenzamos a salir y nos fuimos a Mosquera”.

Hoy hace parte de la Mesa de Víctimas, es una digna representante de su región, con siete hijos entre los 11 y los 24 años, hoy le da voz a quienes han sido acallados por el terror de los actores ilegales y en la actualidad se encuentra amenazada.

“El primero que me llamó me dijo, yo soy del ELN y ya sabemos quién es quién y si tú sigues en lo que estás no respondemos por lo que te pase, ya sabemos quiénes son tus hijos, donde trabajas, y pues yo me quede así tranquila, la siguiente vez que me llamaron me dijeron unas vulgaridades”, dijo Sinisterra.

A ella la acompaña hace más de tres años una medalla del ángel de la guarda, que según ella la ha protegido de las amenazas que han proferido en contra de sus hijos y su familia.