En las principales ciudades de Venezuela miles de ciudadanos se agolparon a las calles vestidos con camisetas blancas y banderas de su país en una protesta antichavista denominada “La Toma de Caracas” y que busca presionar a las autoridades de su país para que se celebre este año el referéndum revocatorio del presidente de ese país, Nicolás Maduro.

“La Toma de Caracas” tiene en tensión a los simpatizantes del gobierno chavista, una marcha a la cual Maduro se refirió como toma de poder antidemocrática. «Tienen un plan golpista para ensangrentar a Venezuela. No le creo una palabra a la Mesa de Unidad Democrática (MUD)»

El secretario general, Chúo Torrealba, dijo que este “Es el inicio de una nueva etapa, nueva y definitiva, para el cambio venezolano», que busca revocar el mandato del gobierno Maduro.

Desde muy temprano la ciudad se blindó, Maduro ordenó operativos militares y de la policía para evitar actos de violencia durante las protestas y distintos medios de comunicación en cabeza de sus reporteros y camarógrafos fueron devueltos a sus países de origen, evitando el cubrimiento de los hechos que ya le dan la vuelta al mundo a través de las redes sociales de quienes participan del aglutinado encuentro.

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Por su parte, el también líder opositor y Gobernador del Estado de Miranda Henrique Capriles dijo que «los ojos del mundo estarán atentos a lo que aquí ocurra (…). El que quiere cambio lo demostrará este jueves”.

Maduro expresó su intención de solicitar ante Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela, organismo jurídico que acusa la coalición de la Mesa de Unidad Nacional de servir al actual gobierno, para que levante la inmunidad de algunos parlamentarios opositores con el argumento de combatir el plan golpista contra su gobierno.