El devastador paso del huracán Florence por la costa este de Estados Unidos, ha dejado al menos 30 muertos, decenas de heridos, catastróficas inundaciones y cuantiosos daños materiales.

El fenómeno meteorológico, que se mantiene como depresión tropical, sigue representando un gran peligro, ya que las fuertes lluvias han provocado que los caudales de los ríos aumenten a niveles históricos.

“Aunque la lluvia se está alejando, el suelo está saturado e incluso una pequeña cantidad de lluvia podría causar inundaciones repentinas”, aseguró el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper.  

Los cuerpos de emergencia informaron que más de 1.000 personas fueron rescatadas, 15.000 permanecen en albergues y cientos de miles se encuentran sin electricidad en Carolina del Norte y Carolina del Sur.