Más pudo la tradición de los fieles que la prohibición de la Iglesia. Aunque en menor cantidad, la palma de cera siguió siendo la sacrificada el Domingo de Ramos.


El Papa determinó que era pecado contribuir a la extinción de especies animales o vegetales. Pero, como usted dice, la costumbre pudo más que la doctrina.

¨A  mil la palma”

¨A mil la palma, llévela”

Pese a que  su explotación es ilegal, la palma de cera sigue siendo un rebusque para los vendedores ambulantes.

¨No nos quieren llevar ni a 500 pesitos¨

¨Los padres aconsejan llevar la palma de areca¨

Varios de los feligreses no han querido terminar con la tradición  religiosa.

¨Es que el padre me la acabo de regalar.

Aunque algunos -sin escatimar gastos- acudieron a otras opciones.

¨Yo siempre traigo una matica y la siembro en casa¨

Y es que ni los sacerdotes se negaron  a bendecir el ramo, a pesar de que el Papa Benedicto XVI determinó hace unos días que es pecado acabar con los recursos naturales.

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¨Vamos a bendecir los signos, levanten las manos, preservemos la naturaleza, conservemos la reserva ecológica, la palma de cera¨

¨Cuando las personas llegan al templo no le podemos negar la bendición¨

Lo cierto es que después de 300 años de extracción masiva y permanente, este recurso está al borde de desaparecer.